viernes, 10 de enero de 2014

EL ROSARIO NO ESTÁ EN LA BIBLIA... ES LA BIBLIA QUIEN ESTÁ EN EL SANTO ROSARIO...


EL AVE MARÍA, UNA ORACIÓN LLENA DE SAVIA Y SABIDURÍA BÍBLICA

Dios te Salve María,
Llena eres de Gracia
el Señor es contigo......................... Lc 1, 28

Bendita eres entre
las mujeres y
bendito el fruto de tu vientre
Jesús ............................................... Lc 1,42

Santa María ...................................... Lc 1,28.30.38.42; Ap 12,1
Madre de Dios ................................... Lc 1, 43
y madre nuestra ................................ Jn 19, 26-27
ruega por nosotros ............................ 1 Tim 2,1; Jn 2, 3-5; Ef 6,18; Ap 5,8
los pecadores..................................... 1 Juan 1,8
ahora y en la hora
de nuestra muerte ............................. Ef 6,18

EL ROSARIO ES EN ESENCIA, LA MEDITACIÓN DE LOS MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO...

Los Misterios Gozosos

1- La Anunciación.
(Lucas 1, 30-32, 38)
“El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia
delante de Dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo,
a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado
Hijo del Altísimo (...). Dijo María: He aquí la esclava del Señor;
hágase en mí según tú palabra.” sobre la anunciación>>>

2- La Visitación (de María a su prima Santa Isabel).
(Lucas 1, 39-43)
“En aquellos días, se levanto María y se fue con prontitud a la
región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías
y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo
de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena
del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre; y ¿de donde a mí que la madre de mi Señor venga a visitarme?”

3- El Nacimiento de Jesús
(Lucas 2, 6-11)
“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí se cumplieron los días
del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en
pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el
alojamiento. Había en la misma comarca algunos pastores (...) se les
presentó el Ángel del Señor, (...)y les dijo: no temáis, pues os anuncio una gran alegría, (...) os ha nacido (...) un salvador.”

4- La Presentación
(Lc 2, 22-25, 34-35)
“Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está
escrito en la Ley del Señor. (...) Y he aquí que había en Jerusalén un
hombre llamado Simeón que esperaba la consolación de Israel; y
estaba en él el Espíritu Santo. (...)Simeón les bendijo y dijo a María,
su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción- ¡y a ti misma una espada te traspasará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.”

5- El Niño Perdido y Hallado en el Templo
(Lc 2, 41-47)
“Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. (...) Subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres(...). Se volvieron a Jerusalén en su busca(...). Al cabo de tres días, le encontraron en el templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.”

Los Misterios Luminosos

1- Su bautismo en el Jordán
(Mt 3, 13, 16-17)
“Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él (...). Salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco.”

2- Su autorrevelación en las bodas del Caná
(Jn 2,1-5)
“Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: No tienen vino. Jesús le responde: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. Dice su madre a los sirvientes: Haced lo que él os diga.”

3- Su Anuncio del Reino de Dios, invitando a la conversión
(Mc 1, 15, 21; 2,3-11; Lc 7, 47-48)
“Marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva (...). [Luego] llegan a Cafarnaúm (...) y le vienen a traer a un paralítico. (...) Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo (...) y a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados (...), a ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.” Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.» (Lc 7, 47-48)

4- Su Transfiguración
(Mt 17, 1-3, 5)
“Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. (...) [Y] una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle."

5- Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. (Jn, 13, 1; Mt 26, 26-29)
“Sabiendo Jesús, que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. Y “mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi cuerpo. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados” .

Los Misterios Dolorosos

1- La Agonía en el Huerto
(Lc 22, 39-46)
“Va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra,” y dijo: “Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. “Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra” (Mt 26, 36-37; Lc 22, 41-44).

2- La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo
(Jn 18, 33, 19;1)
(Pilato) “volvió a salir donde los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en él (...). ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos? Ellos volvieron a gritar diciendo: ¡A ése, no; a Barrabás! (...) Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle” .

3- La Coronación de Espinas
(Mt 27, 29-30)
Los soldados “trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.”

4- Jesucristo, la cruz a cuestas y camino al Calvario.
(Mt, 27, 31; Jn 19, 17; Mc 15, 21)
“Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle”. “Y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario”. “Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, (...) a que llevara su cruz.”

5- La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
(Lc 23, 33-34, 44-46; Jn 19, 33-35)
“Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron. (...) Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (...). Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona (...). Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu y, dicho esto, expiró.” “Como le vieron muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.”

Los Misterios Gloriosos

1- La Resurrección del Señor
(Mt 28, 5-6)
“El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id en seguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos”

2- La Ascensión
(Lc 24, 50-51; Mc 16, 20)
Jesús “los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo.” Después “salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.”

3- La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés
(Hch 1, 14; 2, 1-4)
“Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. (...) Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido (...) que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”

4- La Asunción de la Virgen Santísima
(Ct 2, 10-11, 14)
“¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente! Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido. (...) Muéstrame tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y bello tu semblante.”

5 -La Coronación de la Virgen Santísima como Reina de Cielos y Tierra.
(Sal. 45, 14-15; Ap 11, 19;12, 1)
“Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados es llevada ante el rey.” Y “una gran señal apareció en el cielo; una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.”

sábado, 4 de enero de 2014

LECTURA ESPIRITUAL DE LA «IMITACIÓN DE CRISTO» DEL BEATO TOMÁS DE KEMPIS

Libro I: Exhortaciones útiles para la vida del Espíritu

Capítulo 2: Humilde aprecio de sí mismo

1. Todo hombre, por naturaleza, desea ser erudito. Pero, ¿qué importa la ciencia sin el temor de Dios? Ciertamente vale mucho más un humilde campesino que sirve a Dios que un filósofo soberbio que descuida a sí mismo e investiga las leyes del universo.
El que se conoce bien se considera de poco valor y no busca la aprobación de los hombres. Ante Dios, que me juzgará por mis acciones, ¿de qué me aprovechará el poseer toda la ciencia del mundo si no tengo caridad?

2. No te domine demasiado el deseo de saber, porque en él encontrarás una desviación grande y un grave engaño. Los hombres de ciencia quieren aparecer y ser llamados sabios. Pero hay muchas cosas cuyo conocimiento poco o nada ayudan al alma. Y muy necio es aquel que atiende a muchos asuntos que nada le aprovechan a su salvación.
Las muchas palabras no llenan el alma, pero la vida buena consuela al espíritu y una conciencia pura produce una gran confianza en Dios.

CONTEMPLACIÓN MEDITATIVA DEL PRINCIPIO Y FUNDAMENTO 4

REPETICIÓN DE LOS EJERCICIOS ANTERIORES
1. Preámbulo
1.1. Oración preparatoria
“La oración preparatoria es pedir gracia a Dios Nuestro Señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad”. [46]
1.2. Lectura atenta del texto
Fin del Hombre y de las Criaturas: « El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que es criado» [23]
1.3. Pedir el fruto de una buena oración «Gracia para conocer íntimamente el fin para que he sido creado y tenerlo siempre ante mis ojos al obrar, y usar rectamente de las cosas»
2. Meditación
2.1. Ver a las personas, como si uno estuviese allí. Ubicarse en la escena, paisaje, personaje, situación, movimientos, etc. (Composición del lugar)
2.2. Punto 1 «EL HOMBRE ES CRIADO PARA ALABAR, HACER REVERENCIA Y SERVIR A DIOS NUESTRO SEÑOR»
2.3. Punto 2 El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor «Y, MEDIANTE ESTO, SALVAR SU ÁNIMA»
2.4. Punto 3 «Y LAS OTRAS COSAS SOBRE LA HAZ DE LA TIERRA SON CRIADAS PARA EL HOMBRE, Y PARA QUE LE AYUDEN EN LA PROSECUCIÓN DEL FIN PARA QUE ES CRIADO»
2.5. Dejarse interpelar por el misterio contemplado en la propia vida (Participación cordial)
3. Conclusión: Coloquio y Examen
3.1. Coloquio con Dios nuestro Señor, mi dueño absoluto y dueño del Universo, reconociendo ese dominio y lamentando el haberlo tantas veces negado con los hechos…, prometiéndole hacer siempre su voluntad. Con Dios, Padre mío amorosísimo, de quien tan mal hijo he sido…, pidiendo perdón echándome en sus brazos, regalándome a vivir en ellos. Santa Margarita María de Alacoque pidióle a Dios le enseñara a expresar su grande deseo de recibirlo continuamente, y nuestro Señor le enseñó esta breve oración de deseo y preparación: «DIOS MÍO, MI ÚNICO BIEN Y MI TODO, VOS SOIS TODO PARA MÍ, YO SOY TODO PARA VOS», y le dijo luego nuestro Señor: “Ellas te guardarán en todas las tentaciones, suplirán todos los actos que quieras hacer y te servirán de preparación en tus acciones”
3.2. Sacar un propósito concreto que pueda mover la voluntad (Transformación de la voluntad)
3.3. Hacer un examen acerca del transcurso de la oración (concentración, distracciones, aspectos importantes descubiertos, etc.) Se acaba rezando un PADRE NUESTRO y un ANIMA CHRISTI.
EXAMEN DE LA ORACIÓN
1. ¿Preparé suficientemente el ejercicio que acabo de realizar? Si no lo hice suficientemente y bien... ¿por qué? ¿Qué he de hacer para corregir esta situación?
2. ¿Dispuse todos los medios y ayudas que conozco para realizar un buen ejercicio? (Posición, medios para entrar en la oración, silencio, tiempo, textos, etc.)
3. El tiempo que estuve en oración ¿fue adecuado? ¿Me levanté antes del tiempo previsto?
4. ¿Me sentí realmente acompañado en la oración? ¿Fue un diálogo o un monólogo? ¿Salgo de la oración crecido en fe y/o esperanza y/o amor?
5. ¿Tengo alguna inquietud o preocupación especial que haya de comentar con quien acompaña los ejercicios?
6. ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especialmente gusto al meditar? ¿Cuáles? ¿Algunos que quieras seguir gustando? ¿Cuáles?
7. ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especial dificultad o repugnancia al orar? ¿Cuáles?
8. Haz una revisión de las actividades de tu día. Se puede chequear en el orden de las cosas que se fueron haciendo.
9. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención en el di a de hoy? ¿Por qué?
10. ¿Dónde encuentras más fácilmente la presencia de Dios?
11. ¿Dónde crees que te alejas más de Dios? ¿Por qué? ¿Cuál puede ser la raíz de ese alejamiento?
12. La pregunta fundamental e importante: ¿qué descubro que está haciendo el Espíritu de Dios hoy en mí? ¿cómo he colaborado y cómo he estorbado la acción de Dios?

LECTURA ESPIRITUAL DE LA «IMITACIÓN DE CRISTO» DEL BEATO TOMÁS DE KEMPIS

Libro I: Exhortaciones útiles para la vida del Espíritu

Capítulo 1: Imitación de Cristo y menosprecio de todas las vanidades del mundo

4. Vanidad es, por lo tanto, buscar las riquezas perecederas y poner en ellas nuestras esperanzas. Vanidad es, también, ambicionar los honores y ensalzarse sobremanera. Vanidad es seguir los deseos carnales y codiciar todo aquello por lo cual, un día, se deba ser gravemente castigado. Vanidad es ansiar una vida larga y preocuparse muy poco de vivirla bien. Vanidad es dejarse absorber sólo por la vida presente sin tener en cuenta la futura. Vanidad es aficionarse a lo que pasa con suma celeridad sin inquietarse para llegar allá donde los goces son eternos.
5. Recuerda con frecuencia el proverbio: No se sacia el ojo de ver, ni el oído se harta de oír (Ecl 1, 8)
Esfuérzate, en consecuencia, para que tu corazón sea alejado del amor a las cosas visibles de acá abajo y sea llevado hacia las cosas invisibles de arriba. Todos aquellos que se dejan llevar por sus sentidos, manchan su conciencia y pierden la gracia de Dios.

CONTEMPLACIÓN MEDITATIVA DEL PRINCIPIO Y FUNDAMENTO 3

1. Preámbulo
1.1. Oración preparatoria
“La oración preparatoria es pedir gracia a Dios Nuestro Señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad”. [46]
1.2. Lectura atenta del texto
Fin de las criaturas: «LAS OTRAS COSAS SOBRE LA HAZ DE LA TIERRA SON CRIADAS» POR DIOS [23]
1.3. Pedir el fruto de una buena oración «Conocimiento interno del fin para que han sido hechas las cosas y gracia para usarlas sólo para ese fin»
2. Meditación
2.1. Ver a las personas, como si uno estuviese allí. Ubicarse en la escena, paisaje, personaje, situación, movimientos, etc. (Composición del lugar) «Ubicar al Señor dando posesión del paraíso a Adán»
2.2. Punto 1 «Origen de las Criaturas»: Todas vienen de Dios; todo cuanto acaece, sucesos y circunstancias, objetos vivos e inorgánicos, relaciones sociales, etc… Todo fue sacado del «fiat» creador de Dios. Conviene meditar el libro de Job: «Desnudo nací y desnudo he de volver a la tierra», «Dominus dedit, Dominus abstulit; sicut Domino placuit ita factum est. Sit nomem Domini benedictum» (Job 1, 21)
2.3. Punto 2 Las cosas han sido hechas «PARA EL HOMBRE Y PARA QUE LE AYUDEN EN LA PROSECUCIÓN DEL FIN PARA QUE ES CRIADO»: Consecuentemente, todas las cosas le pertenecen a Dios, no son mías. Es, entonces una verdadera usurpación el querer usarlas como cosa propia y ejercer sobre ellas nuestro dominio absoluto. No debiéramos atrevernos a usar el pronombre posesivo mío. Lo primero que debemos inquirir es la voluntad del Señor sobre las criaturas. El único Señor es Dios, que no puede abdicar de sus derechos y es necesariamente el fin último. El fin inmediato de todo. El uso y el beneficio de las cosas lo cede al hombre generosamente, para que, usando de ellas rectamente, a saber, para gloria de Dios. Todo debe cooperar a nuestra ayuda: todo debe glorificar a Dios, y es la gloria «clara notitia cum laude» (Santo Tomás de Aquino): conocimiento claro acompañado de alabanza.
2.4. Punto 3 «¿Cómo nos ayudan a conocer y amar a Dios?»: Nos ha concedido Dios tres cosas, un triple cetro, con el cual podemos dominar como reyes a todas las criaturas y obligarlas a ayudarnos a la prosecución de nuestro fin: LA CONTEMPLACIÓN, EL USO RECTO Y LA ABSTENCIÓN. Por la contemplación de las criaturas nos podemos elevar a la contemplación del Creador, viendo en ellas a Dios, conociendo sus perfecciones, estudiando sus designios sapientísimos y amorosísimos, ampliando y perfeccionando en este estudio la idea que de Dios teníamos: «Es evidente que podemos proceder así, puesto que todas y cada una de las criaturas son por naturaleza obras, noticias, vestigios, manifestaciones de Dios… La creación visible entera es una imagen sensible, una lección práctica acerca de Dios» (Meschler) Nos enseña San Juan Crisóstomo: «Qué gran necedad es arrodillarse ante la hermosura de las criaturas y quedarse en ellas, sin levantar los ojos de la mente a Aquel que las hizo, ni creer a Pablo, que dice: las perfecciones invisibles de Dios se han hecho visibles después de la creación del mundo por el conocimiento que de ellas nos dan las criaturas. ¿Qué dices, hombre? ¿Al ver el cielo te admiras de su hermosura, de la variedad de los astros, de su resplandor? No te pares ahí, sino levanta tu mente al mismo Creador» De este modo usaban en grado admirable los santos a las Criaturas, baste de ejemplo a San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja. Las cosas son como la dote que nos da el Padre, para nuestro uso y consumo, pero también aprender mediante la recta razón su uso correcto. La templanza me impone una regla inflexible, que me hace abstenerme de todo cuanto en alguna manera es vicioso; guardándola no peco, obedezco a Dios, me salvo. Pero, en el campo amplísimo de las cosas no prohibidas, sino lícitas, de las que puedo abstenerme por amor de Dios, haciéndole obsequios muy gratos, dándole mucha gloria y atesorando gran caudal de méritos. Hemos de cumplir el «omnia subiecisti sub pedibus eius»: todo lo pusiste bajo nuestros pies para que nos sirviesen de escabel para subir al cielo. «Cum anima creaturam desiderat, continuam famem habet: quia licet quod de creatura desiderat adipiscatur, vacua tamen remanet, quia nihil est quod eran impleat nisi tu, Domine, ad cuius imaginem est creata» (San Agustín)
2.5. Dejarse interpelar por el misterio contemplado en la propia vida (Participación cordial)
3. Conclusión: Coloquio y Examen
3.1. Coloquio con Dios nuestro Señor, pidiendo perdón por el mal uso que de las criaturas hemos hecho y gracia abundante para en adelante servirnos de ellas, para lo que se nos han dado
3.2. Sacar un propósito concreto que pueda mover la voluntad (Transformación de la voluntad)
3.3. Hacer un examen acerca del transcurso de la oración (concentración, distracciones, aspectos importantes descubiertos, etc.) Se acaba rezando el PADRE NUESTRO.
EXAMEN DE LA ORACIÓN
1. ¿Preparé suficientemente el ejercicio que acabo de realizar? Si no lo hice suficientemente y bien... ¿por qué? ¿Qué he de hacer para corregir esta situación?
2. ¿Dispuse todos los medios y ayudas que conozco para realizar un buen ejercicio? (Posición, medios para entrar en la oración, silencio, tiempo, textos, etc.)
3. El tiempo que estuve en oración ¿fue adecuado? ¿Me levanté antes del tiempo previsto?
4. ¿Me sentí realmente acompañado en la oración? ¿Fue un diálogo o un monólogo? ¿Salgo de la oración crecido en fe y/o esperanza y/o amor?
5. ¿Tengo alguna inquietud o preocupación especial que haya de comentar con quien acompaña los ejercicios?
6. ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especialmente gusto al meditar? ¿Cuáles? ¿Algunos que quieras seguir gustando? ¿Cuáles?
7. ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especial dificultad o repugnancia al orar? ¿Cuáles?
8. Haz una revisión de las actividades de tu día. Se puede chequear en el orden de las cosas que se fueron haciendo.
9. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención en el di a de hoy? ¿Por qué?
10. ¿Dónde encuentras más fácilmente la presencia de Dios?
11. ¿Dónde crees que te alejas más de Dios? ¿Por qué? ¿Cuál puede ser la raíz de ese alejamiento?
12. La pregunta fundamental e importante: ¿qué descubro que está haciendo el Espíritu de Dios hoy en mí? ¿cómo he colaborado y cómo he estorbado la acción de Dios?

jueves, 2 de enero de 2014

LECTURA ESPIRITUAL DE LA «IMITACIÓN DE CRISTO» DEL BEATO TOMÁS DE KEMPIS

Libro I: Exhortaciones útiles para la vida del Espíritu

Capítulo 1: Imitación de Cristo y menosprecio de todas las vanidades del mundo


3. ¿De qué te sirve discutir profundamente de la Trinidad si no eres humilde y, por lo tanto, no agradas a la Trinidad? No son las disertaciones profundas que hacen santo y justo al hombre, sino la vida virtuosa que lo vuelve agradable a Dios. Prefiero sentir en el corazón la compunción que saberla definir. Sin el amor de Dios y sin su gracia, ¿qué te aprovechará un conocimiento exterior de toda la Biblia y de las doctrinas de todos los filósofos? Vanidad de vanidades, todo es vanidad (Ecl. 1, 2), fuera del amar a Dios y servir a él solo. Esto es la máxima sabiduría: peregrinar hacia el reino celestial despreciando las cosas mundanas.

CONTEMPLACIÓN MEDITATIVA DEL PRINCIPIO Y FUNDAMENTO 2

4. Preámbulo
4.1. Oración preparatoria
“La oración preparatoria es pedir gracia a Dios Nuestro Señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad”. [46]
4.2. Lectura atenta del texto
Fin del Hombre 2: El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor «y mediante esto salvar su alma» [23]
4.3. Pedir el fruto de una buena oración «Conocimiento íntimo de la importancia de este negocio y fuerza para llevarlo a feliz término»
5. Meditación
5.1. Ver a las personas, como si uno estuviese allí. Ubicarse en la escena, paisaje, personaje, situación, movimientos, etc. (Composición del lugar) «Figurarme ver el aposento de Javier en París, y en él a San Ignacio platicando a su compañero esta verdad»
5.2. Punto 1 «Excelencia de tal fin. ¿Qué es salvar el alma»: Salvar el ánima es ponerla en seguro. «Salvarse» supone librarse de algún peligro de perecer. Para el cristiano, negociante en bienes de valor eterno, prisionero de enemigos crueles, viajero en tierra extraña, navegante en agitado mar, llegar al puerto de la gloria es salvarse: su mayor negocio está entonces seguro, sus cadenas caen rotas en pedazos, su viaje ha terminado, ha entrado en puerto, ¡se ha salvado! Las joyas que Cristo buscaba eran las almas, y por ellas dio su vida, su sangre toda, derramada entre suplicios horribles «Anima, tanti vales, erige te!» (San Agustín) Todo eso vales, alma: levántate, dignifícate, estímate en lo que vales.
5.3. Punto 2 «¿Cómo lograrlo?» «MEDIANTE ESTO», es decir, mediante la alabanza, reverencia y servicio de Dios nuestro Señor. Qué grande es la generosidad de Dios, que por una cosa que le debemos nos ofrece galardón tan precioso. LO PRIMERO ES QUERER: ¡Sin quererlo nadie se salva! Cuentan que a Santo Tomás de Aquino le escribió una su hermana religiosa, preguntándole qué había de hacer para ser santa. Era tan grande la fama de sabiduría del entonces profesor de La Sorbona de París, que pensó había de escribirle un largo tratado descubriéndole misterios secretos de la más encumbrada ciencia ascética y mística, y el Santo, en breves líneas, vino a decirle: HERMANA MÍA, PARA SER SANTA TE BASTA Y ES NECESARIO POR TU PARTE UNA COSA: «QUERER»; DIOS NO TE NEGARÁ SU GRACIA. Se nos da una opción: «eligite hodie quod placet» (Jos 24, 15), elegid lo que más os agrade, «Se nos brinda la gracia, a nadie le falta: el hombre es quien falta a la gracia» (San Buenaventura) A quien le preguntaba: «Maestro, ¿qué haré para lograr la vida eterna?», le respondió el Señor: «Si vis»; si quieres salvarte, guarda los mandamientos (Mt 19, 17) TRABAJAR 1) CON CONFIANZA, 2) CON GENEROSIDAD Y 3) CON PERSEVERANCIA.
5.4. Punto 3 «Necesidad de procurar la salvación»: Es este un NEGOCIO NECESARIO Y URGENTE para nuestra felicidad eterna, que depende de acertar en su solución. Si lo perdemos, ¿de qué nos servirá el haber acertado en todo lo demás? «Si animam negligimus, nec corpus salvare poterimus; non enim anima pro corpore, sed corpus pro anima factum est» (San Juan Crisóstomo) San Pedro de San José Betancur (Vilaflor de Tenerife 1626- Antigua Guatemala 1667) La vida interior de Pedro y su devoción se centran en tres grandes misterios de la vida de Cristo: el nacimiento en Belén, la dolorosa pasión y la Eucaristía. De la contemplación de ellos le nace el deseo, cada vez más vivo, de configurarse con el Cristo que se desnuda de su dignidad de Dios y busca el más absoluto anonadamiento. Por la contemplación del sufrimiento de Cristo, que se inicia en Belén, llega a su plenitud sobre la cruz y se prolonga en la Eucaristía, Pedro desarrolla una actitud de reparación que lo lleva a sufrir con el Cristo paciente y a alimentar un vivo celo por la conversión de los pecadores. A su recorrer diario agrega el caminar nocturno por calles y plazas alertando a todos con el tañido de su campanilla y su inquietante mensaje de conversión: «ACORDAOS, HERMANOS, QUE UN ALMA TENEMOS Y, SI LA PERDEMOS, NO LA RECOBRAMOS», «Deus vult omnes homines salvos fieri» (1 Tim 2, 4): quiere Dios que todos los hombres se salven, y lo quiere con voluntad sincera y cuanto es de su parte eficaz. Pero, Dios nada puede cin el concurso de nuestra libre voluntad.
5.5. Dejarse interpelar por el misterio contemplado en la propia vida (Participación cordial)
6. Conclusión: Coloquio y Examen
6.1. Coloquio con Cristo crucificado para salvar mi alma, diciéndole: «tantus labor non sit casus», no sea en vano tan gran trabajo
6.2. Sacar un propósito concreto que pueda mover la voluntad (Transformación de la voluntad)
6.3. Hacer un examen acerca del transcurso de la oración (concentración, distracciones, aspectos importantes descubiertos, etc.) Se acaba rezando el ANIMA CHRISTI.
EXAMEN DE LA ORACIÓN
1. ¿Preparé suficientemente el ejercicio que acabo de realizar? Si no lo hice suficientemente y bien... ¿por qué? ¿Qué he de hacer para corregir esta situación?
2. ¿Dispuse todos los medios y ayudas que conozco para realizar un buen ejercicio? (Posición, medios para entrar en la oración, silencio, tiempo, textos, etc.)
3. El tiempo que estuve en oración ¿fue adecuado? ¿Me levanté antes del tiempo previsto?
4. ¿Me sentí realmente acompañado en la oración? ¿Fue un diálogo o un monólogo? ¿Salgo de la oración crecido en fe y/o esperanza y/o amor?
5. ¿Tengo alguna inquietud o preocupación especial que haya de comentar con quien acompaña los ejercicios?
6. ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especialmente gusto al meditar? ¿Cuáles? ¿Algunos que quieras seguir gustando? ¿Cuáles?
7. ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especial dificultad o repugnancia al orar? ¿Cuáles?
8. Haz una revisión de las actividades de tu día. Se puede chequear en el orden de las cosas que se fueron haciendo.
9. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención en el di a de hoy? ¿Por qué?
10. ¿Dónde encuentras más fácilmente la presencia de Dios?
11. ¿Dónde crees que te alejas más de Dios? ¿Por qué? ¿Cuál puede ser la raíz de ese alejamiento?
12. La pregunta fundamental e importante: ¿qué descubro que está haciendo el Espíritu de Dios hoy en mí? ¿cómo he colaborado y cómo he estorbado la acción de Dios?